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Durante siglos, el café ha sido uno de los ámbitos sociales más vibrantes en todo el mundo. Cientos de millones de amantes del café se congregan en las cafeterías alrededor del mundo para tomar una taza de esta bebida energizante y para socializar, hablar de política, jugar, escuchar música y aliviar el estrés del día. En la última década, sin embargo, el papel y el carácter de las cafeterías han cambiado dramáticamente.

Las cafeterías se originaron en el Oriente Medio por allá del  siglo 16 como salida social para los hombres. El café se desarrolla en el sur de Arabia, apareciendo por primera vez en los registros históricos de finales del siglo 15. En 1550, la bebida se había hecho muy popular en la región por sus propiedades estimulantes que sirven a los establecimientos de café, este prosperó considerablemente en las principales ciudades de Damasco y El Cairo. La bebida ya había sufrido una prohibición religiosa instituida por los líderes conservados del islam, que estaban preocupados por el surgimiento de los cafés como centros de discusión política. La nueva bebida sobrevivido en la faz de la prohibición de corta duración, sin embargo, los comerciantes musulmanes poco después trajeron muestras de café a través del Mediterráneo. La nueva pista de inmediato se apoderó de la Europa cristiana, y por el siglo 17, las cafeterías se alinearon en las calles de París, Amstedam, y Londres.

El café tradicional era un lugar para reunirse, hablar, debatir, y expresarse. De Bagdad a Londres, los hombres de diferentes medios y tallas sociales se reunieron en estos establecimientos para escapar del ajetreo del día y relajarse con los amigos, en ocasiones  para platicar sobre temas importantes. El café fue utilizado tanto como una droga social y como un estimulante para la mente: los cafés eran semilleros de pensamiento político, económico, social y científica y el discurso. Desde el siglo 17 en adelante, el café se convirtió en uno de los pilares de la vida social occidental.

El reinado del café continuó en el siglo 19 en América, cuando los italianos trajeron su café fuerte, negro a través del Atlántico a sus nuevos hogares en los Estados Unidos en donde lo llamaban como “best coffee”. Como resultado, las cafeterías estadounidenses se basaron en el modelo italiano, el café espresso, capuchino, y otros cafés italianos se convirtieron en el estándar. Las cafeterías tradicionales americanas, al igual que en la vieja Europa y Oriente Medio, en contraparte, era un lugar de reunión social y un centro de debate intelectual.

Hoy en día las cafeterías han evolucionado a tal grado de volverse industrias de café, muchas como modelos de negocio para inversionistas, siendo estas franquicias de café o franquicias de cafeterías como se les nombra en el mercado de habla hispana, al mismo tiempo que en estados unidos (coffee house franchises o coffee shop franchises) también forman parte de industrias ya generadoras de mucho dinero.


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